"De mis disparates de juventud lo que más pena me da no es el haberlos cometido, sino el no poder volver a cometerlos."
(Pierre Benoit)
viernes, 30 de enero de 2009
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Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, - y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así: "¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!"
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