jueves, 18 de mayo de 2017
365 días hacia atrás
Catarsis emocional 1:32 AM empiezo a escribir, pienso cuales serian las palabras adecuadas para describir lo que siento, no puedo dormir, es una obviedad, se me cambio el sueño, eso no me molesta, hay algo que si, es como una piedra en el zapato, y hay otra cosa que tambien, y son dos piedras y descubro que ya no son dos, son algunas piedras, me cuesta contarlas, quiero ignorarlas, hacer de cuenta que no están, pero si, y molestan, y duelen, y lastiman, me reprimo ese llanto ese "grito de dolor" y llega el dia, la noche, la madrugada que no doy mas me siento cansada y mi cuerpo responde fisicamente dolorido, reacciones fisicas, ya no puedo ser fuerte y contener emociones, este puto momento catártico es el que he querido evitar durante mucho tiempo, durante el cual me mostré fuerte, impasible, valiente y por ello había conseguido el “auto-control”, tan necesario para sentirme equilibrada. Y si sigo buceando, quizás descubramos pensamientos de “auto-exigencia”, como por ejemplo, “tengo que estar bien”, y por eso me reponía, ocultaba mis emociones más profundas, y “gracias a eso” podía seguir viviendo...1:47 terminé de escribir.
martes, 2 de mayo de 2017
Hablemos un poco...
Los extremos no son saludables, y te llevan a la perdición.
Angel, demoño? Bueno o malo?
Tal vez todos queremos vivir en un cuento Disney y si algo no me enseñaron ellos pero de todos modos aprendí: Es que la maldad es relativa y todo aquel que fuerza el extremo termina desperdiciando su propia vida.
Por pensar en lo que no tenemos, olvidamos agradecer por todo aquello que nos regaló la vida.
Pensamos en lo que no somos y descuidamos el ser.
Pensamos en los que no están y no abrazamos lo suficiente a nuestros hijos, hermanos y/o mascotas.
Sumergidos en una constante infelicidad nos volvemos testarudos, ciegos, sordos, incapacitados para amar.
Y lastimamos... porque nos lastiman.
Gritamos...porque ya no damos más de tanta vulnerabilidad, de tanto fracaso.
Yo miro las estrellas en el cielo y pienso... Dios estás ahí?
Me niego a creer que estamos solos, en que toda la parte cruel de la vida carece de propósito... Y ahí, justo ahí, le pido a esa fuerza mágica, al universo o a ese mismisimo Dios que me de sabiduría y fuerza. Le pido un abrazo energético para que me colme de compasión y empatia por los que sufren y lloran detrás de su agresividad.
Maldigo mi tan humana condición, mis puntos bajos, mis bajos instintos e impulsos que pudieran dañar a los que tanto amo. Nancy G. Cardozo
Mia, mi amiga.
Vivo con Mía desde los 14 años. No recuerdo cuando fue la primera vez q vomité pero si recuerdo la primera vez q pude ver mis huesos y eso fue hermoso. Ir cambiando los pantalones siempre por un talle menos...y en esa época ni siquiera sabia q había otras como yo, que hicieran lo mismo o q esto tuviese nombre...ni siquiera tenia acceso a una computadora o internet. Me fui volviendo poco a poco experta y era algo de todos los días... Me las ingeniaba perfectamente para no ser descubierta sin necesidad de tips. Podía comer sin culpas...y todo lo que quisiera en la cantidad q quisiera que después salía todo, y con el estomago vacío me sentía libre, liviana, pluma en el viento... Mi vida era normal, me relacionaban normal e iba a la escuela como cualquier otra de mi edad. Todos me veían bien.
Hasta q me descubrieron, perdi un año de mi vida, internada, me obligaban a comer, todo el tiempo vigilada hasta para ir al baño...el cual no tenia puerta para poder liberarme. Entre con un peso normal de 48 k para 1,60 m de altura y salí con casi 30 kilos más... Junto con una ensalada de pastillas gracias a la psiquiatría. Perdí a mis amigos, al que era mi novio, y el cuerpo en el cual invertí tanto. Incluso mi capacidad mental había sido golpeada con tantos psicofarmacos. Me alejaron de Mía, y casi estaban consiguiendo que me olvide de ella. Con el alta medico regrese a la vida. Pasaron los años... volví a estudiar, me enamoré, fui mamá ... Fui mamá por segunda vez... Y las tensiones volvían cada tanto, la vida de mamá me exigía algunas veces x demás... Y volví a vomitar, esta vez no para adelgazar, sino para no sentir ese peso, para soltar una carga, para volver a sentirme libre.. Pise ambos extremos cuando conocí la obesidad. Después de tener a mi segundo hijo me salió q tengo hipotiroidismo y acepté que me iba a quedar gorda. Mía era libertad, no la escultora de mi cuerpo, la necesitaba para sentirme mejor. Y hoy con 25 años y 2 hijos, cuando mía me visita la recibo y se hospeda, es difícil dejarla ir, realmente no quiero dejarla ir, soy adulta y puedo decidir quien quiero ser.
Nancy G. Cardozo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

