
Un nuevo comienzo…Estamos tan acostumbrados a siempre empezar que ni nos fijamos si los finales están terminados. Finales incompletos; historias sin finales.
Quedan hechos que no sucederán, sentimientos que jamás sentiremos ¿Por qué la decisión del hombre es mirar hacia otro lado? ¿Por qué el abrazo se ha convertido en la joya más cotizada del mercado de los sentimientos?
Nadie quiere perder su corazón amando. Escuchar canciones románticas ahora es tan cursi como innecesario o sin sentido.
Correr detrás del amado para tocarle el hombro y decirle “aquí estaré para siempre” tristemente es parte de la ficción de la embustera televisión. No hay románticos ni fieles que se dejen amar. No hay corazones cálidos ni caricias suaves.
Cuerpos que se mueven con lujuria incitando el acto sexual es toda la estimulación que existe en las relaciones. Somos, únicamente, peregrinos en nuestras relaciones, jamás nos responsabilizamos del quien soy.
¿En qué momento, amigos? ¿En qué momento nos dejamos perder así?
¿En qué momento remplazamos el amor por un absurdo?
¿Cuándo dejaron de alimentarse de ilusiones?
¿Cuándo planeaste en tu deseo más profundo tener la cama vacía?
Te dedicas a echar extraños, confundir a tus cercanos, asumir un comportamiento cínico, impúdico, libidinoso que te lastima.
Eso fue todo. El amor, las relaciones, jamás se terminan…solo vuelven a empezar. Empiezan probando… prueban amores nuevos, viejos, extraños, ninguno.
¿Por qué simplemente no reconocen que las buenas historias ameritan un buen final; un final completo?

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