Maldigo mi tan humana condición, mis puntos bajos, mis bajos instintos e impulsos que pudieran dañar a los que tanto amo. Nancy G. Cardozo
martes, 2 de mayo de 2017
Hablemos un poco...
Los extremos no son saludables, y te llevan a la perdición.
Angel, demoño? Bueno o malo?
Tal vez todos queremos vivir en un cuento Disney y si algo no me enseñaron ellos pero de todos modos aprendí: Es que la maldad es relativa y todo aquel que fuerza el extremo termina desperdiciando su propia vida.
Por pensar en lo que no tenemos, olvidamos agradecer por todo aquello que nos regaló la vida.
Pensamos en lo que no somos y descuidamos el ser.
Pensamos en los que no están y no abrazamos lo suficiente a nuestros hijos, hermanos y/o mascotas.
Sumergidos en una constante infelicidad nos volvemos testarudos, ciegos, sordos, incapacitados para amar.
Y lastimamos... porque nos lastiman.
Gritamos...porque ya no damos más de tanta vulnerabilidad, de tanto fracaso.
Yo miro las estrellas en el cielo y pienso... Dios estás ahí?
Me niego a creer que estamos solos, en que toda la parte cruel de la vida carece de propósito... Y ahí, justo ahí, le pido a esa fuerza mágica, al universo o a ese mismisimo Dios que me de sabiduría y fuerza. Le pido un abrazo energético para que me colme de compasión y empatia por los que sufren y lloran detrás de su agresividad.
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